Cómo se cuida la salud de la ubre de una vaca

Por Equipo LECHE DE VACA3 min de lecturaActualizado el 26 de agosto de 2026
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Ilustración de una sala de ordeño con protocolos de higiene de la ubre

La ubre es, literalmente, el órgano que sostiene toda la actividad económica de una granja lechera, y también uno de los más vulnerables a infecciones. Cuidar su salud no es un detalle secundario del manejo diario: es la diferencia entre una leche segura y de calidad y una leche que ni siquiera se puede vender. Por eso el protocolo de ordeño y la higiene alrededor de la ubre ocupan un lugar central en cualquier explotación bien gestionada.

La mastitis, la principal amenaza

La mastitis es la inflamación de la glándula mamaria, generalmente causada por bacterias que entran a través del canal del pezón, y es la enfermedad más común y más costosa en la ganadería lechera. Puede presentarse de forma clínica, con signos visibles como grumos en la leche o inflamación de la ubre, o de forma subclínica, sin síntomas aparentes pero con un impacto directo en la cantidad y calidad de la leche producida.

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El recuento de células somáticas como termómetro

Uno de los indicadores más utilizados para vigilar la salud de la ubre a nivel de rebaño es el recuento de células somáticas, que mide la presencia de células de defensa en la leche. La normativa europea fija un límite legal de cuatrocientas mil células por mililitro en la leche de tanque para poder comercializarla, y muchas granjas realizan controles individuales periódicos de cada vaca para detectar animales con infecciones subclínicas antes de que afecten a todo el tanque.

  • Sellado y limpieza del pezón antes y después de cada ordeño
  • Mantenimiento periódico de la máquina de ordeño y su nivel de vacío
  • Terapia de secado selectiva al final de cada lactación

El protocolo de ordeño, minuto a minuto

Un buen protocolo de ordeño empieza antes de colocar las pezoneras: se limpia y se desinfecta el pezón, se descartan los primeros chorros de leche para detectar cambios visibles, y se seca bien la zona para evitar que entre agua o suciedad en la máquina. Al terminar, se aplica un producto sellador que protege el canal del pezón, que permanece ligeramente abierto durante un tiempo tras el ordeño, justo el momento de mayor riesgo de entrada de bacterias.

El mantenimiento de la máquina de ordeño

Una instalación de ordeño mal calibrada, con un nivel de vacío incorrecto o pezoneras desgastadas, puede lesionar el tejido del pezón y facilitar infecciones, por lo que se revisa y se calibra de forma periódica siguiendo protocolos técnicos específicos. Esta parte del cuidado de la ubre pasa desapercibida para quien no conoce el sector, pero es tan importante como la higiene manual del propio ordeñador.

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La terapia de secado, prevención antes del siguiente parto

Al final de cada lactación, en el momento de secar a la vaca, muchas granjas aplican una terapia de secado que puede incluir antibiótico en los animales con antecedentes de infección o sellantes internos de base no antibiótica en los animales sanos, una práctica conocida como terapia de secado selectiva que reduce el uso innecesario de antibióticos sin perder eficacia preventiva frente a nuevas mastitis.

Una ubre sana no se improvisa en el ordeño, se construye con protocolos que se repiten sin excepción, dos o tres veces al día.

Cada vez que se sirve un vaso de leche sin pensarlo dos veces, hay detrás un protocolo de higiene repetido cientos de veces al año en una sala de ordeño. La salud de la ubre es uno de esos cuidados invisibles que garantizan que la leche que llega a la mesa cumpla con los estándares de seguridad alimentaria que el consumidor da por hecho.

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Equipo LECHE DE VACA

Redacción de LECHE DE VACA — contenido revisado y actualizado periódicamente.

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