Pan de leche casero, receta paso a paso

Por Equipo LECHE DE VACA2 min de lecturaActualizado el 26 de agosto de 2026
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Ilustración de bollos de pan de leche dorados y esponjosos recién horneados sobre una rejilla

El pan de leche es de esos horneados que llenan la casa de olor a bollería antes incluso de sacarlo del horno. No lleva ingredientes raros ni técnicas complicadas, pero sí un poco de paciencia con la fermentación, que es lo que le da esa miga suave y esponjosa tan característica.

Ingredientes

  • 500 g de harina de fuerza
  • 250 ml de leche entera tibia
  • 70 g de azúcar
  • 60 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 1 huevo y 10 g de levadura fresca
  • Una pizca de sal

Elaboración paso a paso

Disuelve la levadura en la leche tibia con una cucharada del azúcar y deja reposar diez minutos hasta que empiece a burbujear. Mezcla la harina con el resto del azúcar y la sal en un bol grande, añade la leche con la levadura, el huevo y amasa hasta integrar todo.

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Incorpora la mantequilla poco a poco, en trozos pequeños, siguiendo amasando hasta que se absorba por completo. Al principio la masa parece un desastre pegajoso, pero con diez minutos de amasado se vuelve lisa y elástica. Forma una bola y déjala fermentar tapada hasta que doble su tamaño, entre una hora y media y dos horas.

Desgasifica la masa con suavidad, divídela en porciones iguales y forma bolas o trenzas, según prefieras. Colócalas en una bandeja con separación entre ellas y deja fermentar de nuevo 45 minutos. Pinta con huevo batido y hornea a 180 grados entre 15 y 18 minutos, hasta que estén doradas.

El truco para que salga perfecto

La leche debe estar tibia, nunca caliente: si supera los 40 grados puede matar la levadura y la masa no subirá. Compruébalo tocando con el dedo, debe sentirse como agua de baño de bebé, ni fría ni caliente. Es el error más común al hacer este tipo de masas enriquecidas.

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Un pan de leche bien fermentado pesa poco en la mano, como si estuviera lleno de aire.

Por qué la leche transforma esta masa

La leche entera aporta grasa, azúcares y proteínas que un pan hecho solo con agua no tiene. Esa grasa suaviza el gluten y da una miga más tierna, mientras que los azúcares alimentan a la levadura y ayudan a conseguir ese color dorado tan bonito en la corteza al hornear.

Es la misma razón por la que este tipo de panes se conservan blandos más días que el pan de barra normal: la grasa de la leche retiene humedad dentro de la miga, retrasando el proceso de secado natural del pan.

El pan de leche es perfecto para el desayuno con mantequilla y mermelada, para bocadillos dulces o simplemente solo, recién hecho. Se conserva tierno dos o tres días en una bolsa cerrada, y también se congela muy bien ya horneado, listo para descongelar cuando haga falta.

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Equipo LECHE DE VACA

Redacción de LECHE DE VACA — contenido revisado y actualizado periódicamente.

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