Polenta cremosa cocinada con leche

Por Equipo LECHE DE VACA2 min de lecturaActualizado el 26 de agosto de 2026
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Ilustración de un cuenco de polenta amarilla cremosa con un trozo de mantequilla derritiéndose encima

La polenta se suele cocinar con agua, pero cambiar parte de ese líquido por leche entera transforma un plato humilde de harina de maíz en algo mucho más suave y untuoso. Es una receta sencilla, de pocos ingredientes, que depende sobre todo de la paciencia al remover.

Ingredientes

  • 200 g de harina de maíz para polenta
  • 500 ml de leche entera
  • 300 ml de agua
  • 40 g de mantequilla
  • 60 g de parmesano rallado
  • Sal y pimienta al gusto

Elaboración paso a paso

Pon a calentar juntas la leche y el agua en una olla amplia con una pizca de sal. Cuando rompa a hervir suavemente, baja el fuego al mínimo y añade la harina de maíz en forma de lluvia, poco a poco, removiendo con varillas para que no se formen grumos.

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Cocina la polenta a fuego muy bajo entre 30 y 40 minutos, removiendo cada pocos minutos con una cuchara de madera. Al principio parecerá muy líquida, pero irá espesando poco a poco a medida que el almidón del maíz se hincha con el calor prolongado.

Cuando tenga una textura cremosa, casi como unas natillas espesas, retira del fuego y añade la mantequilla y el parmesano, removiendo hasta que se integren por completo. Si queda demasiado espesa, añade un poco más de leche caliente hasta ajustar la consistencia.

El truco para que salga perfecto

La clave está en el fuego bajo y constante. Si subes la temperatura para acelerar el proceso, la polenta se pega al fondo y se quema con facilidad, dejando un sabor amargo en todo el plato. Es mejor dedicarle 40 minutos tranquilos que arriesgarse a que se agarre.

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La polenta perfecta cae de la cuchara despacio, como lava espesa, sin cortarse en trozos.

Por qué la leche cambia el resultado

El agua sola cuece el maíz, pero no le aporta nada más. La leche, en cambio, suma grasa y proteínas que hacen que la polenta quede sedosa en boca, sin necesidad de añadir nata al final como hacen algunas recetas para conseguir ese mismo efecto cremoso.

También suaviza el sabor algo áspero que puede tener la harina de maíz más basta, redondeando el conjunto para que resulte agradable incluso sin mucho condimento añadido. Es una técnica muy usada en el norte de Italia, donde la polenta se cocina casi a diario.

Sirve la polenta recién hecha como guarnición de carnes estofadas o setas salteadas, o como plato principal con un huevo frito por encima. Si sobra, se enfría en un molde, se corta en lonchas y se dora a la plancha o al horno al día siguiente.

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Equipo LECHE DE VACA

Redacción de LECHE DE VACA — contenido revisado y actualizado periódicamente.

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