Tarta de zanahoria húmeda con leche

Por Equipo LECHE DE VACA2 min de lecturaActualizado el 26 de agosto de 2026
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Ilustración de una tarta de zanahoria cortada en porciones, con cobertura blanca de queso crema

La tarta de zanahoria puede quedar seca si te pasas con la harina o te falta grasa en la masa. Añadir leche entera al batido, además del aceite habitual, es la diferencia entre una tarta correcta y una tarta realmente húmeda que se deshace en el tenedor durante días.

Ingredientes

  • 300 g de zanahoria rallada
  • 150 ml de leche entera
  • 150 ml de aceite de girasol
  • 3 huevos y 200 g de azúcar moreno
  • 250 g de harina, canela y levadura química
  • 200 g de queso crema para la cobertura

Elaboración paso a paso

Bate los huevos con el azúcar hasta que blanqueen un poco. Añade el aceite y la leche en un hilo, sin dejar de batir, para que la mezcla quede homogénea. Incorpora la zanahoria rallada, que debe ser fina, casi en hilos, para que se reparta bien por toda la masa.

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Aparte, mezcla la harina con la levadura química y la canela, y añádela a la mezcla líquida en dos o tres tandas, con movimientos envolventes, sin batir en exceso. Verter todo en un molde engrasado y hornear a 175 grados unos 45 minutos, comprobando con un palillo que sale limpio del centro.

Deja enfriar la tarta por completo antes de desmoldar, porque en caliente se rompe con facilidad al ser tan húmeda. Para la cobertura, bate el queso crema con un poco de azúcar glas hasta que quede suave y cúbrela solo cuando la tarta esté fría del todo.

El truco para que salga perfecto

La leche debe añadirse a temperatura ambiente, nunca fría de la nevera, porque si está muy fría puede endurecer momentáneamente la grasa del aceite y hacer que la mezcla se separe en pequeños grumos. Sácala con antelación o templa un poco en el microondas antes de usarla.

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Una tarta de zanahoria bien hecha pesa en la mano más de lo que parece a simple vista.

Por qué funciona la leche en este bizcocho

Muchas recetas de tarta de zanahoria usan solo aceite como grasa líquida, pero el aceite no aporta nada de agua a la masa. La leche sí, y esa agua adicional, junto con las proteínas lácteas, ayuda a retener humedad durante el horneado, evitando que la tarta se seque con el paso de los días.

Además, el azúcar de la leche favorece un dorado más uniforme en la superficie sin necesidad de subir la temperatura del horno, lo que reduce el riesgo de que los bordes se quemen antes de que el centro termine de cuajar.

Esta tarta gana con el reposo: está mejor al día siguiente que recién hecha, una vez que los sabores se asientan. Se conserva en la nevera hasta cinco días, tapada, y conviene sacarla un rato antes de servir para que la cobertura no esté demasiado fría.

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Equipo LECHE DE VACA

Redacción de LECHE DE VACA — contenido revisado y actualizado periódicamente.

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